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INDICADORES
SOCIALES

A partir de la información recopilada en la Encuesta Regional IBERINSA- AZTI, 2006-2007, se describe la situación social de los pescadores y se evalúan las posibles oportunidades de estimularlos a la opción de involucrarse en actividades turísticas incluyendo la pesca deportiva como modo alternativo de actividad lucrativa para mejorar su calidad de vida. De igual forma se define el perfil del turista que realiza pesca deportiva y que puede comprar los servicios turísticos que el pescador pueda ofrecerle. En el análisis se hace referencia a la Encuesta de las Actividades Pesqueras con Énfasis en la Pesca Artesanal (PRADESPESCA, 1996), para hacer una comparación entre el escenario de hace 10 años y el actual.

Pesca con Palangre

La pesca artesanal y de subsistencia es la actividad económica más importante durante todo el año para las comunidades pesqueras costeras, generándoles apenas ingresos para cubrir las necesidades básicas de la familia. La sobrepesca se ha constituido en un riesgo para el recurso pesquero, porque hacia él se canalizan muchos esfuerzos en el afán propio de los pobladores para sobrevivir. También hay que considerar las condiciones climáticas de estos lugares, en la época seca es más fácil realizar la pesca con la excepción de aquellos lugares en donde los vientos del Norte pueden afectar la navegación, contrario a la época de lluvias, cuando se dificulta la actividad productiva por lo que algunos de los pescadores de la Región del Istmo Centroamericano reportan dedicarse a ésta faena estacionalmente.

Aparte de la actividad pesquera también se dedican a otras actividades en búsqueda de mejorar sus niveles de ingresos, generalmente se dedican a la agricultura familiar o de subsistencia ó atienden otro oficio que les genera una remuneración complementaria: cría de animales domésticos y jornaleo. También se practica la ganadería, pero en menor intensidad. Las mujeres perciben otros ingresos para el hogar a través de actividades productivas complementarias como la comercialización del pescado, producción de pan de coco, conservas, aceite de coco, venta de cazabe, trabajos fuera de casa, oficios domésticos, venta de comida. La venta de servicios en actividades de turismo raras veces se realiza.

En la Encuesta Regional 2006-2007 se consultó sobre el grado de facilidad que presentaba realizar actividades alternativas a la pesca, y que las clasificaran como baja, media y alta. La respuesta es un indicativo de cual es la percepción del pescador del entorno socioeconómico hacia la diversificación de actividades.

Actividad

Costa Rica

El Salvador

Guatemala

Honduras Nicaragua

Panamá

Belice

Ganadería

Medio

Baja

Baja Baja Baja Baja ND
Agricultura Medio Baja Baja Baja Baja Baja ND
Comercio Medio Alto Baja Baja Baja Baja ND
Turismo Alta Baja Baja Medio Medio Medio ND
Buceo Medio Baja Baja Baja Baja Baja ND

Fuente: Encuesta Regional IBERINSA – AZTI, 2006-2007.

Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Panamá reportan media o alta facilidad de incursionar en alguna de las actividades alternativas. La localización geográfica de la mayoría de las poblaciones y el acceso a poblaciones grandes condiciona las actividades económicas de cada comunidad pesquera.

El declive de la pesca comercial tiende a provocar el despoblamiento de las localidades que tradicionalmente se dedican a esta actividad. Una de las más graves consecuencias de ello es la pérdida de los conocimientos asociados a la actividad pesquera, antaño transmitido de generación en generación y en el propio espacio de trabajo, y que hoy no encuentra condiciones propicias para su reproducción.

En algunos casos los cambios estructurales en la producción agrícola han desplazado a los habitantes de las zonas rurales del interior a las zonas costeras en donde se han integrado a las comunidades de pescadores produciendo una mayor explotación no sostenible de los recursos vivos del mar.

Caracterización de las comunidades pesqueras

Existe una estrecha relación entre la actividad productiva del pescador y las costumbres, valores, ideas con que es asumida dicha actividad, conformándose en patrones culturales que influyen en todas las áreas en que se desarrolla su actividad, como la productividad, la actividad laboral, su vida personal y organizacional. De esta forma, se entenderá por mentalidad extractiva a aquella característica cultural del pescador orientada a extraer el recurso sin prever su sobreexplotación. Una gran parte de los pescadores afirma conocer las normas existentes respecto a la protección del recurso, sin embargo, sin la incidencia de la figura jurídica, es decir la Ley de Pesca, el nivel de respeto por parte de los pescadores frente a los recursos pesqueros, decrecería. De esta forma, al margen de la ley, se desarrollan acciones de ingreso no autorizado a las áreas de manejo y extracción de los recursos costeros y marinos ubicados en éstas, llevadas a cabo por pescadores, aún cuando la ocurrencia de esta situación es menor. Las organizaciones pesqueras se han visto en la necesidad de crear comisiones de vigilancia y control, con el fin de frenar este tipo de situaciones que provoca intranquilidad y sentimiento de inseguridad al interior de la organización.

Otra característica a resaltar es la tendencia del pescador a planificar diariamente, entendiéndose ésta como una característica cultural de orientar su vida en el corto plazo. Entre las causas que influyen en la presencia de planificación diaria, están la irregularidad del ingreso, el riesgo laboral al que se ve expuesto e influencia de las condiciones climáticas, lo que determina que no proyecte sus decisiones en el largo plazo. Esta presencia de planificación diaria y a su vez ausencia de planificación a largo plazo, se refleja en el tema seguridad social al no existir una incorporación masiva a un sistema provisional. Un gran porcentaje de pescadores no se encuentra afiliado a un sistema provisional, lo que confirma además la baja adscripción de los pescadores por el ahorro provisional. Cabe destacar el rasgo cultural del pescador de asumir como derecho propio la demanda hacia las redes institucionales tanto en el ámbito de la salud como la obligatoriedad por parte del estado para dar respuesta a sus demandas.

A pesar de que algunos estudios catalogan a los pescadores como un grupo que se encuentra en situación de pobreza, la realidad observada en el sector pesquero nos permite estimar que este grupo, más que en una situación de pobreza, manifiesta una realidad de vulnerabilidad en términos sociales, económicos, laborales y productivos. Esta situación de vulnerabilidad se incrementa en períodos de crisis económica, tal como sucede en otras actividades de pequeña producción.

Grupos étnicos: La población de las comunidades pesqueras del Istmo Centroamericano pertenece a diferentes grupos étnicos por lo que manifiestan diferentes culturas. En el Caribe del Istmo se reportan los Miskitos, Caracoles (Creoles), Garífunas, Sumos y Ramas. En el Pacífico la mayoría son mestizos.

Edad: La población pesquera puede considerarse entre joven-adulta y la mayoría se concentra en las edades de población económicamente activa. La edad promedio de los pescadores encuestados oscila entre los 31 y 41 años. Edad promedio se ubica en los 36 años.
De acuerdo con los registros, la población promedio de pescadores encuestados es de mayor edad a la población encuestada en el 1996.

Estado civil: Predomina en la región los pescadores que tienen una relación de unión libre o casados en un 82% de los encuestados, siendo menor el porcentaje de pescadores solteros con un 18%, en contraste con los resultados reportados en la Encuesta de PRADEPESCA que indica el 36% de pescadores solteros y el 34% de pescadores en unión libre o casados. El nivel cultural promedio de los pescadores influye en la elección del tipo de relación de pareja a la que optan.

El grupo familiar: El promedio de miembros por familia del pescador a nivel regional es de cinco personas, y por lo menos una mujer trabaja en la actividad pesquera de la familia, cooperando con el pescador o laborando en alguna de las fases de las actividades pesqueras. La tendencia es que desde 0 a 4 miembros del grupo familiar (del primer grado de consanguinidad) se dedican a ésta faena, y en promedio 2 miembros del grupo familiar. En la mayoría de países de la Región la dedicación de estos miembros es tiempo completo durante todo el año.

La jornada de trabajo: Se encuentra influida por las condiciones climáticas especialmente en El Caribe; y por la presencia de recursos objetivos, factores que merman notablemente los días trabajados por el pescador. Existe una mayor incidencia de sujetos que trabajan un número de días que supera los dos o tres días por semana. Además, el horario del pescador está altamente influenciado por la faena específica que realiza, los pescadores que se dedican a la extracción de pelágicos y recursos demersales realizan su actividad en jornadas nocturnas, regresando los de embarcaciones más pequeñas y de menor autonomía, a tierra por la mañana. Los pescadores palangreros de embarcaciones mayores pueden pasar de 30 a 45 días en alta mar.

Vivienda: En la encuesta de PRADEPESCA (1996) se reporta que el 70% de los pescadores respondieron tener casa propia; los resultados de la encuesta regional IBERINSA-AZTI del 2006-2007, indican que la tenencia de la vivienda ha mejorado, de los pescadores encuestados en un 91% respondió tener casa propia. Existe la necesidad de promover en la familia de los pescadores una habitabilidad para una calidad de vivienda mejor, ya que muchos viven efectivamente en casas construidas por ellos mismos, pero algunas de las viviendas están ubicadas en áreas bajo control estatal como las playas y construidas con materiales poco seguros, como techo de palmas y paredes de tierra. Los pescadores artesanales encuestados de el Salvador, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y Honduras registran que sus casas están hechas de paredes de bloque, techos de zinc y piso de cemento o mosaico. La respuesta de materiales de construcción, sugiere que los encuestados son pescadores artesanales de palangre organizados (con mejores condiciones de vida que el promedio). Estos mismos resultados se observan en la encuesta de PRADEPESCA del 96.

Agua y Saneamiento: Son pocas las comunidades pesqueras que cuentan con servicio de agua potable y letrinas. En un considerable número de las comunidades pesqueras las viviendas carecen de servicios fundamentales como agua y letrinas, generalmente el agua que consumen es de pozos y no reciben ningún tratamiento, constituyéndose en uno de los principales problemas de salud en las zonas. Los sistemas de recolección de desechos sólidos no funcionan en la mayoría de las comunidades pesqueras, quemando y enterrando las basuras sin ningún tratamiento. El manejo de las guas servidas en su mayoría es deficiente.

Salud: La mayoría de las poblaciones de pescadores no tienen acceso a los hospitales, por la distancia y limitantes económicos, en algunas de las comunidades hay centros de salud que no disponen de los medicamentos necesarios para atender enfermedades endémicas como: malaria, dengue, mordeduras de serpientes, enfermedades gastrointestinales y parasitismo. Hay alta incidencia de infecciones respiratorias agudas como la neumonía, así como problemas de desnutrición, anemia y en los últimos 10 años el VIH-SIDA entre otras. La desnutrición en niños menores de 5 años es alarmante. La mayoría de las enfermedades se deriva de la contaminación ambiental.

Educación formal: En este tema del nivel educativo hay diferencias en algunos países, como es el caso de Costa Rica, país que es reconocido en la región por su apoyo a los programas educativos en general y que se refleja también en la población pesquera. Se conoce algunos casos de pescadores que están recibiendo educación universitaria, aunque son muy pocos y esto es un signo de un mejor futuro para ellos. El bajo nivel educativo se debe a la integración temprana de los niños y niñas a las actividades productivas limitan la asistencia de los mismos a los centros educativos.

Educación no formal: Generalmente las habilidades y destrezas de los pescadores se desarrollan empíricamente y no en base a programas formales de educación, especialmente en técnicas pesqueras y navegación. Ésta es una de las razones lógicas que explica la diferencia cultural que ha afectado a los pescadores en su desarrollo personal, sus manejos administrativos, su nivel de organización, su acceso a nuevas tecnologías, su limitada participación en la fase de comercialización, etc. Sin embargo, la gran mayoría expresa interés en formar parte de programas de capacitación en determinadas áreas.

Servicios: Sistema vial y transporte: Las vías vehiculares y peatonales de las comunidades costeras están desorganizadas y permanentemente deterioradas en la mayoría de los casos. La mayoría de las carreteras o caminos que comunican con las poblaciones más cercanas están en mal estado. Comunicaciones: En la mayoría de las poblaciones existe el servicio de teléfonos comunitarios, celulares, radios etc.

Comunicaciones: En la mayoría de las poblaciones existe el servicio de teléfonos comunitarios, celulares, radios, etc.

Organización: Hay una clara tendencia a fomentar la organización gremial de parte de las autoridades y organizaciones cooperantes para facilitar el apoyo a éstos grupos. esta condición ha mejorado considerablemente en los últimos 10 años.

Otras actividades económicas realizadas por los pescadores: La encuesta refleja que más del 50% de los pescadores, aparte de la actividad pesquera, también se dedican a otra actividad en búsqueda de mejorar sus niveles de ingreso. Generalmente se dedican a la agricultura de subsistencia, o atender otro oficio como albañilería, carpintería, comercio, que les genera una remuneración complementaria. Muy pocos reportan brindar servicios turísticos aunque la mayoría afirma tener una buena disposición en el futuro de involucrarse en el desarrollo de actividades turísticas reconvirtiendo estacionalmente su embarcación para éstos fines.

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