Los paneles solares, una posible solución a la crisis energética


Al final de la aldea El Remate, Flores, Petén, vive la familia de don Israel Hernández García, un agricultor que también hace de tendero con las recargas que vende de energía eléctrica para la empresa Kingo Energy.

Hernández cuenta que él ha sido un beneficiario de este sistema que le permite tener tres focos en casa por Q120 mensuales. Luego de tres años de vivir en un pequeño rancho junto a sus cuatro hijos y señora, recuerda lo complicado que era alumbrarse con candelas y quinqués, pues cuando soplaba el viento se apagaba la luz.

Decidió cambiar las candelas por focos cuando conoció el sistema prepago de Kingo, el cual funciona con paneles solares y una batería. “Ha sido muy bonito, es una gran diferencia. Ahora cuando necesito luz es inmediato. Antes no podía alumbrar el patio y gastaba más en velas”, afirma.

Xiomara Vásquez prefiere pagar una cuota de Q28 semanales por el servicio de luz de la empresa, el cual se adapta a su presupuesto. Vive con su familia en el caserío San Martín, municipio de San Francisco, Petén. Cuando no tenían luz, solían usar linternas y se acostaban temprano. Ahora con el aparato “es calidad” pues le alcanza para cargar su celular.

En la casa de Juana Sánchez también prefieren pagar por semana. Ya no quiere regresar a la época de las velas, por las limitaciones y costos que daba, si bien resalta que, en la comunidad de Tecún Umán, en San Francisco, Petén, la mayoría -unas 150 personas- no sabe lo que es encender un foco. “Cierto, las cosas cambiaron, sin embargo, a muchas personas todavía no les alcanza para pagar el servicio y yo no doy fiado”, comenta la tendera.

Kingo Energy es un sistema de energía solar prepago que proporciona luz eléctrica en forma descentralizada para las familias y negocios adonde no llega el sistema nacional interconectado. Ha sido una solución para miles de familias en situación de pobreza, con una demanda que aumenta.

Sin embargo, el modelo de energía solar en la ciudad capital, a pesar de sus beneficios de bajo costo en el largo plazo, se ha rezagado por el costo de inversión en esta tecnología, el lento retorno de financiación, así como la reducción en las tarifas de energía eléctrica.

Focos en lugar de candelas

Kingo Energy fue fundada en 2013 por los emprendedores guatemaltecos Juan Fermín Rodríguez, Matías de Tezanos, Álvaro Rodríguez y Peter Kasprowics. Desde entonces, la expansión del negocio ha sido una constante al ofrecer en las comunidades más remotas de Alta y Baja Verapaz, Petén, Quiché e Izabal, entre otras, luz eléctrica por medio de paneles solares.

El modelo de negocio funciona desde la instalación gratuita del equipo y su mantenimiento. El propietario adquiere el servicio a través de un sistema de compra por saldo, como las telefonías, donde el cliente adquiere por medio de un tendero la cantidad de tiempo que quiere pagar: por día, por semana o por mes. Esto les genera un código para recargar el sistema.

“Dependiendo de la capacidad de cada equipo, el costo promedio es de Q60 mensuales, menor al pago de candelas y cargas de celular que llegaba a ser hasta de Q120 mensuales”, asegura Antonio Heinemann, asistente de la marca.En los últimos tres años, la empresa experimentó un crecimiento veloz. Comenzó con un proyecto piloto de 500 hogares.

Este año llegó a los 60 mil clientes. Parte del éxito se basa en que no solo se trata de ahorro económico, sino que provoca un cambio en la calidad de vida de las personas, puesto que la energía eléctrica es una herramienta básica para el desarrollo de las personas y su productividad.

El impacto de este proyecto se ha visualizado en varios aspectos. Primero por el ahorro económico, estar conectados al mundo, ser más productivos, mejoras en la salud al no respirar el humo de las candelas, mayor seguridad, mejoras en su educación y hasta en hacerlos más felices. “Por ejemplo, se pudo determinar que antes de Kingo un joven dedicaba, en promedio, solo 40 minutos al estudio, ahora le dedica casi dos horas. De manera que el 86 por ciento de los clientes reporta mejoras en las calificaciones de sus hijos”, comenta el ejecutivo, como uno de los cambios más destacables.

El proyecto es ambicioso. Tan es así que recientemente se les unió como miembro e inversionista el actor Leonardo DiCaprio, con la visión de crear la base de usuarios de energía limpia más grande de la historia, y poder llegar a 1 millón de hogares para el 2020 en el mundo. “No es una meta fácil, pero tenemos la confianza de lograrlo al jugar un papel importante en el avance de la tecnología solar y explorar en mercados latinoamericanos y africanos”, indica Heinemann.

Kingo Energy se ha expandido a Colombia con una cobertura de 5 mil hogares. Además de la incursión rural, en este momento, la empresa trabaja en mejoras tecnológicas para que los paneles solares sean cada vez más eficientes.

Una energía más limpia

El uso de energías renovables como las hidroeléctricas, biomasa, solar, eólica y geotérmica, disminuyó porcentualmente en los últimos dos años, aunque sigue siendo el renglón más importante dentro de la matriz energética nacional. En 2016, su participación fue del 58 por ciento (En 2014 llegó a ser del 67 por ciento). En este porcentaje, los recursos hídricos han sido la mayor fuente de electricidad en los últimos cinco años, según el estudio Plan Nacional de Energía 2017-2032, del Ministerio de Energía y Minas (MEM). En tanto que la energía no renovable, como el carbón mineral, el búnker y el diésel, representaron un 42 por ciento del mercado.

Dentro de las energías renovables o limpias, los proyectos de energía solar toman cada vez más relevancia. Actualmente existen ocho “granjas solares fotovoltaicas” y dos proyectos más por inaugurarse, que se han distribuido estratégicamente en la costa sur y sureste del país; regiones en donde los estudios demuestran que son las zonas de máximo aprovechamiento de los rayos solares.

Estas granjas y proyectos forman parte del Sistema Interconectado Nacional, en donde la energía solar aún representa un renglón pequeño: de 1.73 por ciento de participación dentro de los distintos tipos de energía, pero con posibilidades de crecer más. En 2014 se generaban 7.10 GWh en el sistema nacional, tres años después alcanzó los 198.2 GWh.

“El MEM actualiza mapas de potencial geotérmico, solar y eólico. Hace falta definir cuánto de este potencial tenemos disponible”, indica el viceministro de energía, Rodrigo Fernández Ordóñez.

Varios usuarios urbanos se han entusiasmado por el uso de esta tecnología solar en sus hogares, no obstante, la inversión es alta y el retorno de esta es en el largo plazo. La Empresa Eléctrica de Guatemala (EEGSA) informa que en el 2012 comenzaron con nueve clientes, este año ascienden a 1,983. Indican que el crecimiento más fuerte de esta tecnología fue en los años 2014 y 2015, pero con la reducción de tarifas, se dejó de optar por esta opción de generación. A estos usuarios EEGSA les instaló un contador especial que da lectura al consumo, menos la diferencia de producción eléctrica de la vivienda. Esto hace que se produzca una diferencia en el cobro, al convertirse en pequeños generadores de energía.

Ricardo Montes, gerente de GreenSystem, coincide al indicar que la baja en el precio de la tarifa eléctrica ha redundado en que menos personas se decidan a invertir en paneles solares hoy día. “Antes, recuperar la inversión tomaba unos cuatro años, ahora toma siete, no obstante, es un producto eficiente con un tiempo de vida superior a los 25 años”, afirma. Cada instalación se realiza con base a un análisis del consumo de la vivienda o negocio, que nos permite estimar la cantidad de paneles solares que se necesitan.

Parte de las limitaciones para el mayor desarrollo de la energía solar y la eólica en el país se deben a que no tienen un factor alto de producción, pues este depende de las condiciones atmosféricas para que estas tecnologías tengan un rendimiento óptimo, explica un especialista en el sector.

La opción de los sin luz

En Guatemala todavía hay miles de hogares que carecen de un foco de luz en sus hogares. En 2016, el índice de cobertura eléctrica nacional fue del 92.06 por ciento. Esto significa que existe un déficit de unas 700 mil familias que no tienen corriente eléctrica en su casa. Los departamentos con mayor rezago son Alta Verapaz con un 44.3 por ciento; Petén con 67 por ciento y Baja Verapaz con 82.3 por ciento.

“Esta situación evidencia la fuerte necesidad de inversión en electrificación en el área rural, como un medio para disminuir la pobreza, pobreza extrema e inseguridad alimentaria, entre otros”, según el plan de energía del MEM.
Fernández explica que parte de las dificultades de rezago se deben a las condiciones topográficas de Las Verapaces, lo que implica que el costo de electrificación por persona se dispare. Sin embargo, asegura que existe una política de expansión del tendido eléctrico a las poblaciones más necesitadas.

Además, es en estos hogares donde el consumo de leña sigue siendo la principal fuente de energía. Según el MEM, dentro del consumo energético nacional, el 55 por ciento corresponde al uso de este material, primordialmente utilizado en las áreas rurales para la cocción de alimentos y cuyo precio de adquisición, comparado con derivados del petróleo y la electricidad, todavía es menor. “Es el principal energético del sector más pobre, en donde de 2009 a 2016, aumentó su uso en un 18 por ciento, según estadísticas de la cartera de Energía. “Aparte de la pobreza extrema, también hay razones culturales. Este alto consumo, aparte de generar deforestación, provoca daños en la salud de las personas”, comenta Fernández Ordóñez.

Otra de las políticas del sistema nacional interconectado es el respeto a las áreas protegidas, que representan el 31 por ciento del territorio, razón por la que no se colocan redes de transmisión en estas zonas, explica el funcionario. La visión del MEM es que para el 2032 el 80 por ciento de la matriz energética provenga de fuentes renovables. Sin embargo, se prevé que esto también dependerá de factores como el cambio climático y potenciales sequías.

Por otra parte, llevar el tendido eléctrico a las zonas rurales del país se ha convertido en un tema complejo que en algunos casos ha significado conflictividad, puesto que los usuarios lo consideran un servicio oneroso y de mala calidad.


Boletín Informativo de la Secretaría General del SICA