FAO y OSPESCA llaman a los países hacia la inclusión de los trabajadores de pesca artesanal y acuicultura en los sistemas nacionales de protección social


Más de 50 millones de familias a nivel global dependen de la pesca artesanal y la acuicultura a pequeña escala.

Centroamérica, mayo de 2022. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano (OSPESCA) desarrollaron el Foro Mesoamericano sobre la Protección Social en la Pesca Artesanal y la Acuicultura de Pequeña Escala, con el objetivo de promover la inclusión de los trabajadores de estos subsectores en los sistemas nacionales de protección social y, de esta manera, fortalecer la resiliencia de sus familias ante impactos externos que actualmente desafían su precaria capacidad de respuesta.

Este espacio de discusión se desarrolló en el marco del trabajo del Comité Mesoamericano para la Celebración del Año Internacional de la Pesca y la Acuicultura Artesanales (AIPAA-2022), que fue constituido en 2021 con el objetivo de impulsar diversas actividades acordadas en un plan de acción, que se orientan a mejorar las condiciones de vida de los pescadores artesanales y los acuicultores de pequeña escala.

El Comité es integrado por las autoridades de pesca y acuicultura de los países del SICA, representados por la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano (OSPESCA); la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca de México (CONAPESCA); la Confederación de Pescadores Artesanales de Centroamérica; la Alianza de Pescadores Indígenas de América Central; la Red Tilapia-México y Asociaciones de Acuicultores de Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Sobre este tema, el Oficial principal de pesca y acuicultura de la FAO para América Latina y el Caribe, Alejandro Flores, recordó que, a nivel global, la pesca a pequeña escala representa la mitad de la producción total del sector pesquero y ésta a su vez, emplea al 90% de la fuerza laboral del sector, de la cual la mitad son mujeres. Asimismo, Más de 50 millones de familias en el mundo dependen de la pesca artesanal y la acuicultura a pequeña escala, por lo que esta labor contribuye significativamente con la seguridad alimentaria de gran parte de la población.

Por su parte, el Director Regional de la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano (OSPESCA), José Infante, comentó que, si bien todos los países del mundo han ido desarrollando, en mayor o menor grado, sistemas de protección social para sus poblaciones, no todos los sectores tienen el mismo acceso a estos sistemas, creando una desigualdad que hace cada día más vulnerables a esos grupos. “El sector pesquero artesanal es el vivo ejemplo de esto”, enfatizó.

En el diálogo sobre protección social participaron además autoridades de Pesca y Acuicultura, Trabajo y Previsión social de los países del SICA y México; además de dirigentes de organizaciones de pescadores artesanales, organizaciones de la sociedad civil y legisladores de Comisiones a cargo de la protección social y la pesca y acuicultura de los países de Mesoamérica. Todos ellos contribuyeron a una reflexión colectiva sobre el estado de situación, barreras y posibles acciones para alcanzar la inclusión de los actores sectoriales en los sistemas nacionales de protección social.

La iniciativa se enmarcó en el Año Internacional de la Pesca y Acuicultura Artesanales 2022, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuyo objetivo es crear conciencia sobre la pesca y la acuicultura en pequeña escala, fortalecer la interacción entre la ciencia y las políticas, empoderar a las partes interesadas para que actúen y establecer nuevas asociaciones y consolidar las existentes.

Desafíos que persisten en el sector de la pesca artesanal y acuicultura de pequeña escala

En la reflexión realizada en este espacio de discusión organizado por FAO y OSPESCA, se mencionaron algunos de los principales desafíos que persisten para este sector poblacional, habiéndose destacado entre ellos las brechas de género, los impactos negativos del cambio climático y riesgos a la salud.

Sobre el primer tema, de acuerdo a estadísticas mundiales, se sabe que existen roles de género definidos en la rama económica pesquera. La pesca artesanal es una actividad realizada mayoritariamente por hombres, mientras que el procesamiento (preparación y limpieza) y venta de la pesca la realizan principalmente mujeres, quienes a menudo son esposas, compañeras o viudas de pescadores. Estas mismas tendencias se han registrado en países latinoamericanos. Adicionalmente las mujeres no suelen recibir los mismos beneficios que los hombres que se dedican a este tipo de tareas.
En cuanto a los efectos e impactos negativos del cambio climático, los expertos señalaron complicaciones que resultan de los incrementos en la temperatura de los océanos, cambios en las corrientes marinas, cambios en el comportamiento reproductivo de los peces y cambios en su tamaño corporal. En zonas continentales, estos efectos se evidencian principalmente en sequías o inundaciones que pueden afectar negativamente la población de peces en los ríos, así como también la calidad de los suelos y los recursos hídricos.

En el caso de la acuicultura, un efecto negativo de las variaciones climáticas tiene que ver con la ocurrencia de heladas. Este fenómeno también afecta la agricultura y, por lo tanto, la seguridad alimentaria de acuicultores que se dedican a ella como actividad complementaria.

Finalmente, en cuanto al tema de salud, las necesidades de protección social en materia de salud asociadas a la pesca artesanal y acuicultura de pequeña escala están relacionadas con riesgos laborales propios de la actividad y el bajo nivel de acceso a servicios de atención médica. En el caso de la pesca artesanal, la evidencia internacional señala que ésta es una de las actividades laborales más peligrosa que existe dado a su alto grado de accidentalidad.


Boletín Informativo de la Secretaría General del SICA