En el país con más lagos y ríos en Centroamérica, es triste preguntar por las 21 principales cuencas hidrográficas nicaragüenses y su estado: “Todas están afectadas en menor o mayor grado”, fue la respuesta del ingeniero Alejandro Rodríguez, Director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, durante el Foro Mesoamericano de Cuencas.

“En esto tienen que ver la contaminación, el despale y la venta ilegal de madera”, comentó el ingeniero Rodríguez, agregando que el gobierno hace esfuerzos para reducir el impacto ambiental a través de la reforestación con el Ministerio de Educación y los gobiernos locales.

Sin embargo, para Salvador Montenegro, Director del Centro de Investigaciones para los Recursos Acuáticos, CIRA, las exposiciones en la primera parte del foro, muestran la urgencia de atender el grave deterioro de las cuencas hídricas nicaragüenses.
Afecta la productividad
“Nicaragua tiene una economía basada en la naturaleza. Todo lo que producimos es generado a partir de nuestros recursos naturales, que en estos momentos están muy deteriorados, por lo que no es casual que los graves problemas económicos por los que pasamos, no son más que la consecuencia del inadecuado aprovechamiento y poca protección de los recursos hídricos”, expresó el experto.

Señaló que el agua sólo es una calidad y cantidad reflejada por el estado de la cuenca, y nuestras cuencas están en proceso de “desertificación” o degradación, que hace perder los bosques y los suelos. Un proceso que una vez iniciado es muy difícil detenerlo.

“Recordemos que de bosques sólo tenemos dos manchones en el mapa, que son Bosawás, en el centro de la Región Atlántica Norte, y en el sur la gran reserva biológica Indio-Maíz. El resto del país ha sido deforestado. Esta paradoja de destruir lo que más necesitamos es lo que nos arrastra a una situación económica crítica”.

Montenegro comentó que para reducir el impacto de afectación, lo que se necesita es implementar las herramientas legales con las que ya contamos. Ejemplificó que existe la Ley de Aguas aprobada el año pasado, con una capacidad extraordinaria que podría resolver muchos problemas, pero desgraciadamente no se implementa.

“Está detenida hasta que sea nombrada la autoridad nacional del agua. Esto debió hacerse hace un año, cuando la presidencia envió una terna a la Asamblea Nacional para que se escogiera a uno de tres profesionales nominados y si ninguno lo era, se debía enviar una nueva terna. Pero los diputados no se han pronunciado”, expresó.

El director del Cira indicó que tenemos un instrumento que no usamos y seguimos viendo las consecuencias de la falta de acción.
Retomando experiencia exitosas
El Foro Mesoamericano se implementó para conocer el impacto en la implementación de políticas públicas, conocer las experiencias exitosas en materia de gestión de los recursos hídricos en México y los países Centroamericanos, a fin de mejorar la instrumentalización de programas, acciones y proyectos en la materia.

En la actividad participaron Raúl López-Lira Navas, Embajador de México; Ricardo Peláez Mora, Representante de la mexicana Comisión Nacional del Agua, Conagua; Marc Litvine, Encargado de Negocios de la Comisión Europea para Centroamérica y Panamá; Edgard Chamorro, Director del Sistema de Integración Centroamericana, SICA.



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