Marco Vinicio Cerezo Arévalo


7 de noviembre de 2018. Medidas en marcha para el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de la utilización sostenible de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales asociados a estos recursos constituyen el gran resultado que deja para la región SICA el Programa “Acceso y Distribución Equitativa del potencial económico de la Biodiversidad en Centroamérica y República Dominicana (ABS/CCAD-GIZ)”, cuya ceremonia de cierre se realizó hoy en la sede del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en San Salvador, El Salvador.

El programa forma parte de la Cooperación Alemana con el SICA, la cual es implementada por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) con financiamiento del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ). La Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), como ente responsable del SICA para implementar la agenda ambiental en la región, fungió como socio político del Programa.

El Programa, que inició su ejecución en enero de 2015, tuvo como objetivo apoyar la implementación de medidas iniciales para el acceso y la participación justa y equitativa que se derivan del uso sostenible de los recursos genéticos y de los conocimientos tradicionales asociados. De esta forma, se contribuyó a la aplicación del plan estratégico internacional "Metas de Aichi" (Objetivo 16 "Protocolo de Nagoya") y la Agenda 2030 / Objetivos de Desarrollo Sostenible (Objetivos 2.5 y 15.6). El espacio geográfico de trabajo fueron los países de Centroamérica y República Dominicana que integran el SICA.

Las acciones del Programa se desarrollaron en los niveles regional, nacional y local, ejecutando los siguientes componentes:
1.Fortalecimiento de capacidades en el tema ABS.
2.Creación del marco político, jurídico y estratégico de ABS.
3.Valoración de los productos derivados de los recursos genéticos.

Impactos principales del Programa
El Programa “Acceso y Distribución Equitativa del potencial económico de la Biodiversidad en Centroamérica y República Dominicana” apoyó a la región para fortalecer capacidades, asesorar a los países para establecer normas eficientes y eficaces y apoyar la implementación de experiencias prácticas para ABS.

-La Región cuenta con 2.028 tomadores de decisión. Funcionarios públicos, usuarios, proveedores, indígenas y representantes de comunidades locales (50% mujeres) conocen el tema de ABS y lo utilizan en su contexto. El 89% de los participantes de las capacitaciones han aplicado en sus labores y actividades diarias el conocimiento.
-Centroamérica y República Dominicana cuentan con directrices generales en cómo incluir la dimensión género en la implementación del Protocolo de Nagoya. República Dominicana incluyó este tema en su nueva Política Nacional de ABS.
-El Programa facilitó procesos de ABS convirtiéndolos en formatos amigables. Un caso de éxito fue Costa Rica con su Plataforma Virtual de la Oficina Técnica de la Comisión Nacional de la Gestión de la Biodiversidad (CONAGEBIO), que facilita a los usuarios de tramitar fácilmente su pedido de acceso.
-La Seguridad Jurídica mejoró con primeras empresas internacionales que recibieron el permiso ABS. Tal es el caso de la empresa francesa Chanel Costa Rica para recursos de café verde; en la República Dominicana, la empresa farmacéutica de California Medolife para el uso de alacrán azul; y en Panamá, la empresa británica indígena Biodiversity Limited para el uso de Simaba Cedrón. En total, Guatemala, Panamá y República Dominicana han logrado 18 certificados internacionales de cumplimiento.
-Cuatro cadenas de valor modelo: Morro en Baja Verapaz, Guatemala; Coco y Cedrón en Punta Patiño, Panamá; y Jarabe con extracto de productos naturales en Costa Rica. Estas cadenas de valor garantizan la distribución equitativa de beneficios y la protección del conocimiento tradicional. Asimismo, con una activa participación de mujeres se ha elaborado el Tercer Protocolo Biocultural mundial publicado en el Centro de Información sobre ABS (Clearing House) en la comunidad indígena Ngabe-Bugle en Panamá.
-La participación de 1.000 personas de los pueblos indígenas y comunidades locales en 24 municipalidades en Guatemala, El Salvador y Costa Rica, a través de sus representaciones, ha facilitado el diálogo entre el Gobierno y los poseedores de los conocimientos tradicionales.
-La creación de un distintivo ABS en Costa Rica contribuye a la sensibilización de consumidores de productos farmacéuticos, cosméticos y alimenticios.
-Guatemala elaboró la primera oferta de financiamiento en la Región para promover iniciativas ABS con fondos nacionales del Fideicomiso de Administración e Inversión del Fondo Nacional para la Conservación de la Naturaleza (FONACON).

Todo lo anterior logró posicionar a la Región Centroamericana como un territorio de oportunidades de negocios basados en la biodiversidad y en la implementación del Protocolo de Nagoya.

El evento del cierre del Programa fue presidido, en la mesa de honor, por el Dr. Vinicio Cerezo, Secretario General del SICA; Lic. Salvador E. Nieto, Secretario Ejecutivo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD); Sr. Norbert Eichler, Cónsul, Primer Secretario y Jefe de Cooperación de la Embajada de Alemania en El Salvador; Dr. Ángel María Ibarra Turcios, Viceministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador (MARN); Sr. Sebastian R. Meurer, Director del Programa ABS/CCAD- GIZ; Dr. José Manuel Mateo Féliz, Director de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana, y Lic. Paola Nicté Cotí Lux, Asesora de la Dirección de Valoración y Conservación de la Diversidad Biológica de CONAP.

Contexto
Aunque Centroamérica tiene una extensión territorial que apenas representa el 0,5% de la superficie terrestre del planeta, esta región alberga más del 7% de la biodiversidad a nivel mundial; sin embargo, debido al cambio climático y al alto crecimiento demográfico, éstos recursos naturales se encuentran en grave peligro.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés), suscrito en 1992 tiene -entre otros- el objetivo de asegurar el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de la utilización sostenible de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales asociados a estos (Tercer Objetivo del CBD). El instrumento se llama Protocolo de Nagoya y entró en vigor en el año 2014.

Los recursos genéticos constituyen la base de una gran diversidad de productos. Se utilizan en la biotecnología, productos farmacéuticos, cosméticos, jardinería, semillas, fertilizantes, plaguicidas, alimentos, bebidas, entre otros.


Boletín Informativo de la Secretaría General del SICA