Concluye con acuerdos de avance “Taller de Planificación y Coordinación operativa Programa Golfo Resiliente COSUDE – CCAD”


Sede de la SG-SICA, San Salvador, El Salvador, 3 y 4 de julio de 2019.

Luego de dos días de deliberaciones, análisis y discusiones en las que se llegó a acuerdos de avance sustentable producto de presentaciones de la Macroplanificación del Programa Golfo Resiliente; Estudios de Línea Base del Programa en el área del Golfo de Fonseca; Acciones piloto en el área de intervención y formulación del PRODOC del Programa, finalizó el “Taller de Planificación y Coordinación Operativa COSUDE-CCAD Golfo Resiliente”, del Programa Regional Golfo de Fonseca Resiliente, que es financiado por Cooperación de Suiza para América Central (COSUDE) y ejecutado por CCAD.

El taller se llevó a cabo en la sede del SICA participando representantes de Programa de COSUDE Cooperación Suiza en América Central; representantes de la SE-CCAD; equipo técnico de la SE-CCAD para el Programa; representantes de la Fundación Neotrópica; representantes de Small Grant Program (SGP) del GEF de El Salvador y Honduras; y enlaces Ambientales de El Salvador, Honduras y Nicaragua designados para el Programa Golfo Resiliente.

El objetivo del programa es fomentar la resiliencia de los medios de vida de las comunidades costeras y la mitigación del cambio climático a través de una gobernanza ambiental sólida en el Golfo de Fonseca, a través de la gestión sostenible de los recursos naturales y la conservación y restauración del ecosistema de manglares. Diecinueve municipios, entre Honduras, El Salvador y Nicaragua, a lo largo de la costa del Golfo, se beneficiarán del programa. Esto incluye asociaciones trinacionales, ONGs locales y universidades.

El programa Golfo de Fonseca Resiliente contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 13, 14 y 15, a la COP21 y a la Prioridad del Marco de Sendai. El programa también se alinea con la política de la Estrategia Regional de Cambio Climático (ERCC) para proteger los recursos marinos y costeros (incluidos los manglares, la estandarización de las regulaciones de pesca y las temporadas cercanas) y para desarrollar la capacidad de las comunidades costeras para resistir el Cambio Climático. También aborda los problemas descritos en el Plan Maestro (evaluación ambiental), en la política de Cambio Climático de Nicaragua; en el Plan Nacional de Cambio Climático de El Salvador y en la Estrategia Nacional de Cambio Climático de Honduras.

Antecedentes
El Golfo de Fonseca tiene una superficie de 3,200 km2 que representa alrededor del 22% de la superficie de manglares existente a lo largo de la costa del Pacífico de América Central, formando parte del Gran Ecosistema Marino Costero del Pacífico Centroamericano (GEM). Este posee una línea costera continental de 409 km de longitud compuesto por la bahía de la Unión (El Salvador), las bahías de Chismuyo y de San Lorenzo (Honduras), y bahía, El Rosario (Nicaragua). Además, el área cuenta con Islas que en conjunto cubren un total de 547 km2 de los tres países.

Dadas sus características biofísicas, la región del Golfo y en particular la zona costero marina se ha caracterizado por ser una zona altamente productiva, convirtiéndose en un enclave de la pesca artesanal. A pesar del fuerte capital natural existente, las condiciones sociales en la zona registran altos niveles de pobreza, bajos niveles educativos, deficitarios servicios públicos e importantes problemas sociales.

Adicionalmente, históricamente la zona se caracteriza por un persistente manejo inadecuado y sobreexplotación de los recursos naturales, que ha derivado en una presión sobre los medios de vida de las poblaciones locales y en un círculo vicioso que profundiza la pobreza y limita las oportunidades de desarrollo.

La dinámica de degradación se caracteriza por la extracción de recursos; reducción creciente de cobertura boscosa por expansión de la agricultura y cambios de uso de suelo; la sobreexplotación de la pesca y otras especies comerciales provistas por el ecosistema del manglar; y el progresivo proceso de contaminación del agua de esteros, ríos y lagunas. Estos procesos acrecientan la erosión y sedimentación de las cuencas y cuerpos de agua tributarios de los manglares en la región, provocando la obstrucción y desaparición de canales naturales, afectando la capacidad de recuperación de los ecosistemas costeros que ante el fenómeno climático acrecienta la degradación y vulnerabilidad ambiental, social y económica.

Dado ese contexto, la Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), en coordinación con la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), acordaron desarrollar un programa de intervención en la zona del Golfo de Fonseca.

Hacer de Centroamérica una Región de Oportunidades es un compromiso que también asumen los Socios para el desarrollo.


Boletín Informativo de la Secretaría General del SICA