República de Panamá

Juan Pablo Moreiras/FFI/BM/CCADEl Territorio

Relieve
Las montañas de Panamá se consideran la unión entre las Sierras Madres del norte y los Andes del sur. Se encuentra a un borde de la placa tectónica, por lo que son frecuentes los terremotos, además de los fenómenos volcánicos, algunos de ellos activos.

El relieve panameño gira en torno al Paso de la Culebra, donde se encuentra el canal de Panamá. Desde la frontera con Costa Rica al oeste, el relieve desciende y se estrecha hasta la zona del Canal, para ascender y ensancharse de nuevo hasta la frontera de Colombia en el este.

Al este del Canal se encuentran dos formaciones paralelas, la sudeste la serranía del Sapo, que se arrima a la costa del Pacífico, y al nordeste la serranía de Darién, con su prolongación en la serranía de San Blas, acercándose a la costa del Caribe.

Hidrografía, costas
El territorio panameño está fuertemente influenciado por los desplazamientos de la Zona de Convergencia Intertropical, lo cual da origen a las altas precipitaciones anuales y consecuentes ríos caudalosos, y a la considerable riqueza hídrica que dispone Panamá en el territorio.

Debido a ello, se presentan lluvias anuales de hasta 5.000 mm en la región central, y 6.000 mm en la Península Valiente, hasta 7.000 mm en las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí.

La República de Panamá cuenta con 52 cuencas hidrográficas, de las cuales dos son compartidas con los países vecinos de Costa Rica y Colombia. Entre los más importantes, por su magnitud y uso, están los embalses de Gatún y Alhajuela, que abastecen de agua para el tránsito de naves a través del Canal Interoceánico, y de agua potable a gran parte de las provincias de Panamá y Colón.
 
Clima
El clima es tropical, extraordinariamente acusado en las tierras bajas. Posee dos estaciones perfectamente diferenciadas: el verano, desde mediados de diciembre hasta mediados de abril; y el invierno, durante los meses restantes. Por la disposición de sus montañas, las vertientes del Caribe reciben gran cantidad de lluvias anuales y, por tanto, tienen una espléndida vegetación, pero en la costa del Pacífico escasean los árboles formándose verdaderas sabanas herbáceas.