República Federal de Alemania

Cultura y Comunicación

Costumbres y vida cotidiana

Gastronomía:

La cocina alemana varía enormemente de una región a otra. Las regiones del sur de Baviera y Suabia, por ejemplo, comparten una cultura culinaria con Suiza y Austria. Carne de cerdo, carne de vacuno, y aves de corral son las principales variedades de la carne consumida, con la carne de cerdo como la más popular. A lo largo de todas las regiones, la carne se come con frecuencia en forma de salchicha. Más de 1500 diferentes tipos de salchichas se producen en el país. Los llamados alimentos orgánicos han ganado una cuota de mercado de alrededor del 3,0% y se prevé que sea una tendencia creciente.

El desayuno es usualmente una selección de cereales y la miel o mermelada con pan. Algunos alemanes comen embutidos o queso con pan para el desayuno. Más de 300 tipos de panes son conocidos en todo el país. Al ser un país de inmigrantes, ha adoptado muchos platos internacionales. Platos italianos como pizza y pasta, o turcos y árabes como el kebab están bien establecidos, sobre todo en ciudades grandes. Restaurantes chinos y griegos están también considerablemente extendidos.

Aunque el vino es cada vez más popular en muchas partes de Alemania, la bebida nacional es la cerveza. El consumo de cerveza por persona en el país está disminuyendo, pero con 116 litros por año está todavía entre los más altos del mundo. De 18 países occidentales encuestados, el consumo per cápita de refrescos resultó ser inferior a la media (14ª en la lista), mientras que el consumo de jugo de frutas es uno de los más altos (tercero en la lista).

Música y Danza:
El prestigio de Alemania como nación musical sigue basándose en nombres como Bach, Beethoven, Brahms, Händel y Richard Strauss. Estudiantes de todo el mundo acuden en tropel a las escuelas superiores de música, los melómanos se dan cita en los grandes Festivales, desde el Festival de Bayreuth, meca de los wagnerianos, hasta las Jornadas Musicales de Donaueschingen, dedicadas a la música contemporánea. En Alemania existen 80 auditorios financiados con recursos públicos; los más importantes son los de Hamburgo, Berlín, Dresde, Múnich, Fráncfort del Meno y Leipzig. En la carrera anual por el premio de la crítica a la “mejor sala de ópera del año” el teatro de Stuttgart ha sido el más galardonado en los últimos tiempos. La Orquesta Filarmónica de Berlín, al frente de la cual está el director estrella británico Sir Simon Rattle, se considera la mejor formación entre las cerca de 130 Orquestas clásicas que existen en Alemania. El “Ensemble Modern” de Fráncfort es el principal motor de la producción musical contemporánea. Año tras año prepara cerca de 70 nuevas obras, incluyendo 20 estrenos absolutos. Junto a batutas consagradas como Kurt Masur o Christoph Eschenbach sobresalen, entre la generación joven, los directores Ingo Metzmacher y Christian Thielemann. Entre los intérpretes ocupan un lugar en la élite mundial la soprano Waltraud Meier, el barítono Thomas Quasthoff y la clarinetista Sabine Meyer. La violinista Anne- Sophie Mutter congrega a un público multitudinario, compuesto no solo por la “clientela clásica”.

El pionero de la música electrónica Karlheinz Stockhausen y su antípoda tradicionalista, el compositor de ópera Hans Werner Henze, tuvieron un gran protagonismo en el desarrollo de la música contemporánea a partir de la década de los cincuenta. Hoy en día la creación musical presenta un amplio abanico de estilos. Heiner Goebbels conjuga la música con el teatro, Helmut Lachenmann lleva al extremo las posibilidades de expresión instrumental. El ejemplo de Wolfgang Rihm patentiza que la evolución de la música hacia una mayor inteligibilidad parece de nuevo posible. En el otro polo del espectro musical se sitúan cantantes pop como Herbert Grönemeyer y Udo Lindenberg, que triunfan desde hace años con temas interpretados en alemán, al igual que la banda punk “Die Toten Hosen” y el grupo hip-hop “Die Fantastischen Vier”. En los últimos años jóvenes artistas como el cantante Xavier Naidoo (“Söhne Mannheims”) han cosechado importantes éxitos adentrándose en corrientes estilísticas estadounidenses como el soul y el rap. En la estela del éxito de la banda berlinesa “Wir sind Helden” ha surgido recientemente una nueva ola de jóvenes Bandas alemanas. La fundación de la “Academia del Pop”, con sede en Mannheim, evidencia asimismo la voluntad política de potenciar la competitividad internacional de la música pop alemana.

Las Artes:
Las contribuciones de Alemania al Patrimonio Mundial son numerosas y el país a menudo es referido como tierra de poetas y pensadores. Alemania fue cuna de compositores como Beethoven, Bach, Brahms, Schumann y Wagner; poetas como Goethe, Schiller y Heine; filósofos como Kant, Hegel, Marx y Nietzsche; teólogos como Luther y Bonhoeffer; escritores como Hermann Hesse y Grass; pero también científicos, incluyendo a Einstein, Born, Planck, Heisenberg, Hertz y Bunsen e ingenieros como Otto, Daimler, Benz, Diesel y Linde.

Además fueron alemanes otros artistas como el renacentista Alberto Durero, el surrealista Max Ernst, el expresionista Franz Marc, el artista conceptual Joseph Beuys o el neoexpresionista Georg Baselitz.

El idioma alemán fue antaño lingua franca de la Europa central, este y norte y es aún uno de los idiomas extranjeros más enseñados en todo el mundo tras el inglés y el francés. Numerosas figuras históricas, aún sin ser ciudadanos alemanes, vivieron inmersos en la cultura germana, tales como Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Kafka y Copérnico.

Desde 1970 la cultura popular alemana ha resurgido, ahora cada vez más liderada por su «nueva» capital, Berlín. Alemania es además célebre por sus numerosos teatros de la ópera.

Medios de Comunicación:

Jo Groebel

Alemania está considerada como un país de libros, de reflexión profunda, de medios de comunicación canalizadores de contenidos exigentes. Sin embargo, también se ha convertido en un país de “pinchadiscos y culebrones”. La música y las series televisivas, los éxitos de la pantalla grande y las revistas del corazón o los periódicos sensacionalistas son tan importantes en la cultura popular alemana como en otros países, lo que no disminuye el peso específico de la alta cultura de los literatos, el teatro y la ópera alemanes.

Naturalmente el panorama mediático alemán tiene sus especificidades, entre las cuales se cuenta la acentuación de la soberanía federal en los ámbitos de la cultura y la radioteledifusión o la coexistencia entre medios de comunicación públicos y privados, internacionalmente no tan extendida como podría pensarse. En términos de Libertad de prensa y opinión Alemania ocupa una posición muy destacada a nivel internacional. El pluralismo de opiniones y el pluralismo informativo son un hecho.

La prensa no está en manos de gobiernos ni partidos sino, antes bien, de actores sociales. En Alemania la libertad de prensa y opinión es un bien constitucionalmente protegido desde hace más de medio siglo. La garantía constitucional de la libertad de prensa está consagrada en el Artículo 5 de la Ley Fundamental: “Toda persona tiene el derecho a expresar y difundir libremente su opinión de palabra, por escrito y a través de la imagen, y de informarse sin trabas en fuentes accesibles a todos. (...) No se ejercerá censura.”

En general la estructura mediática alemana se explica por los condicionantes específicos de la reciente historia del país. Por una parte, los siglos pasados fueron extraordinariamente agitados para Alemania. Además, numerosas ideas impulsoras de cambios sociales tienen raíces alemanas o se implantaron en Alemania. La Ilustración, el comunismo y el movimiento moderno fueron revoluciones que se sucedieron a intervalos de menos de treinta años. La democratización, la Primera Guerra Mundial, la República de Weimar, el “Tercer Reich” y la Segunda Guerra Mundial, el conflicto Este-Oeste y la Guerra Fría, la revolución estudiantil y la reunificación siempre tuvieron también una vertiente mediática, es más, sin los medios de comunicación de masas surgidos en el siglo XIX hubieran sido impensables. La libertad de pensamiento y la igualdad de derechos se difundieron a través de los libros y la prensa diaria.