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Discurso del Presidente de Guatemala, Álvaro Colom Caballeros, en el 64º Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU

jueves, 24 de septiembre de 2009
Publicado por: Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana
Fuente: SG-SICA


Fotografía publicada por: SG-SICA
Muy buenas tardes a todos y todas.
Señor Presidente,
Señor Secretario General,
Estimados colegas, Señoras y señores delegados:

Quisiera, antes que nada, saludar al Doctor All Treki, nuestro flamante Presidente y distinguido diplomático. Le deseo mucho éxito en la dirección de las deliberaciones de este periodo de sesiones.

Al mismo tiempo, quisiera expresar nuestra admiración y respeto por el Padre Miguel D''Escoto, quien dirigiera la anterior asamblea.

Mi presencia aquí resalta nuestro compromiso con el multilateralismo en general y las Naciones Unidas en particular. En este contexto, saludo al Secretario-General Ban Ki-Moon, y le reitero nuestro reconocimiento por su gestión. El pueblo guatemalteco aprecia y valora la presencia de Naciones Unidas, y trata de retribuirla, en parte, con nuestra participación en varias operaciones de mantenimiento de paz.

Señor Presidente,
Quisiera referirme a algunos temas que me parece, son el centro de nuestras preocupaciones, pero que a la vez contienen una importante dimensión internacional. Primero, Guatemala, al igual que el resto de los países de nuestra región, ha sido duramente impactada por la crisis económica y financiera internacional. Ese hecho se refleja en el valor de nuestras exportaciones, en el monto de las remesas familiares y sobre todo en el nivel de actividad económica, el empleo y la recaudación de ingresos fiscales.

En términos más generales, esa crisis dificulta nuestro cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Por añadidura, nuestros esfuerzos por mitigar el impacto de esta crisis se han visto parcialmente anulados por un evento climatológico irregular, al estar sufriendo la peor crisis de sequía en los últimos treinta años. Ese fenómeno ha afectado las cosechas de granos básicos, y ha impactado seriamente las áreas más pobres de nuestro país.

Debido a eso tomé la decisión de declarar un estado de calamidad. Una calamidad que no es sólo por la sequía, es también una calamidad histórica, un abandono de las poblaciones más pobres en nuestro país, que nuestro gobierno está tratando de sacarlas de su extrema pobreza y pobreza.

Esta situación, que viene a ilustrar una de las muchísimas manifestaciones del cambio climático a nivel de diversas regiones, se viene a sumar a los efectos regresivos que sufrimos durante la primera mitad del 2008 por la doble crisis energética y alimentaria, seguida por los aludidos efectos de la crisis económica.

Lamentablemente los efectos adversos de esta situación inciden de manera desproporcionada en aquellos estratos de la población con menor capacidad y menos ingresos. El panorama se complica cuando el imperativo de atender a esa población por parte del Estado se ve fuertemente restringido por las consideraciones fiscales.

No obstante, de ninguna manera nos hemos quedado con los brazos cruzados. Hemos impulsado un dinámico y fuerte Programa de Cohesión Social. Hoy más de medio millón de familias están en los programas en las áreas más pobres y extremadamente pobres del país.

Hoy, me da una verdadera satisfacción, que apenas un año y medio de haber iniciado nuestra gestión, los indicadores de salud, todos los indicadores de salud, han mejorado de una forma extraordinaria. Los indicadores de educación han mejorado a niveles como por ejemplo, en la educación secundaria ha pasado del 37% el incremento en este año de la matrícula. En la preprimaria más del 27% y la primaria el 9%.

Ahora tenemos el problema de las escuelas que están a reventar de niños, pero preferimos ese problema que no tener niños en las escuelas. Esto ha significado, realmente, la urgente necesidad de construir más de 14,400 aulas en los próximos 14 meses. Pero preferimos este problema, a tener a los niños en la calle y tener a los niños trabajando.

Es importante para este esfuerzo, la cooperación internacional que hemos recibido, quiero reconocer y valorar el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial, del Banco Centroamericano de Integración Económica, que se han subido a nuestro esfuerzo por la cohesión social, a nuestro esfuerzo por el apoyo a los pueblos indígenas que conforman nuestra población.

Quisiera sinceramente expresar nuestra total convicción de este cambio que debemos hacer a nivel de todos. Es un cambio de actitud, es un cambio de voluntad como decía el Presidente Lula, el día de ayer. Es importante que veamos nacer ese nuevo orden internacional, ese nuevo orden de justicia y de equidad.

La sequía en Guatemala exacerbó la extrema pobreza, pero la solución de la sequía no va a solucionar la situación de pobreza del país, porque es estructural, es histórica, son 50 años de abandono de las poblaciones rurales y de nuestros pueblos indígenas.

Seguiremos con interés la deliberación del G-20 que se reúne precisamente el día de hoy en Pittsburgh, y confiamos que ese foro -de carácter excluyente- también tome en cuenta las inquietudes de los países de dimensión económica pequeña y mediana.

Asimismo, apoyamos los esfuerzos que se vienen impulsando en el seno de las instituciones financieras multilaterales y de las Naciones Unidas para mejorar su capacidad de asistir a los países en desarrollo y enfrentar la crisis. Por eso nuestro país está impulsando seriamente la capitalización del Banco Interamericano de Desarrollo y nuestro organismo financiero regional, el Banco Centroamericano de Integración Económica.

Quisiera referirme a la inseguridad en nuestro país. Nuestro país está, no amenazado, está agredido por el crimen organizado, y nuestro gobierno en este año y medio ha iniciado una guerra sin cuartel contra ellos. Quiero valorar y agradecer en este foro la magnífica colaboración y apoyo que hemos tenido, particularmente de Colombia, Panamá y México, para atacar este flagelo del narcotráfico y de iniciar un proceso de parar ese tráfico de estupefacientes.

Señor Secretario,
con muchísima satisfacción también le informo, que sólo en las incautaciones de cocaína hemos tenido el 700% de incremento respecto al mismo período del gobierno anterior. Las incautaciones de marihuana se multiplicaron por quince y la erradicación de amapola 300% respecto al mismo período del gobierno anterior. Nuestros esfuerzos contra el narcotráfico son definitivos y son firmes, pero reconocemos que es un fenómeno que debe atacarse en forma regional, y por eso nuestro acercamiento con el hermano país mexicano y con nuestros hermanos centroamericanos, para hacerlo de frente y regionalmente.

Este problema del narcotráfico, ha traído una consecuencia seria en el país, durante más de ocho años se entregó el país al crimen organizado, específicamente al narcotráfico, al haber desprotegido territorios y corredores de tráfico sin precedentes. Se redujo el ejército nacional más allá de lo que los Acuerdos de Paz mandaban y se perdió el control territorial. La Policía Nacional Civil ha sido seriamente investida por el narcotráfico, corrompida y comprada.

Pero gracias a Naciones Unidas y gracias a la presencia de la Comisión Internacional Contra La Impunidad, un ejercicio único en el mundo de Naciones Unidas en Guatemala, tenemos ese acompañamiento y esa asesoría al Ministerio Público y a los señores fiscales y estamos logrando avances importantes.

Por primera vez en la historia de Guatemala, uno de los capos del narco es ya un prófugo y lo vamos a capturar muy pronto. Por primera vez, jamás se había señalado a las famosas familias narcotraficantes. También tenemos en la cárcel, a diez presuntos asesinos de la crisis provocada el 10 de mayo.

Aprovecho la oportunidad para agradecer a este foro, a Naciones Unidas, el apoyo irrestricto que le dieron a mi gobierno en la crisis del 10 de mayo. Estoy seguro, que este trabajo de CICIG, de la Comisión Internacional Contra La Impunidad, llegará hasta los actores intelectuales de este crimen despreciable, que llegaremos a saber la verdad y habrá justicia. Lo que pudo haber llegado a ser un golpe de estado técnico, se convirtió en un verdadero ejemplo de justicia y de verdad.

Estoy seguro que mi gobierno, que ha dejado totalmente independiente esa investigación, va a llegar al fondo y la verdad se verá pronto. Hemos trabajado duro en la seguridad ciudadana, y reconozco que es un proceso largo y complicado, pero nuevamente, el acompañamiento de la Comisión Internacional es fundamental, y creemos que esta experiencia se está trasladando en una forma eficiente a nuestro Ministerio Público que ya inició su proceso de reingeniería y su proceso de recomposición.

Yo quisiera referirme al caso de Honduras, nuestro hermano país vecino, Guatemala ha apoyado desde el primer momento el retorno a la democracia y al estado de derecho en Honduras. No podemos permitir en ninguna parte del mundo, y mucho menos en Centroamérica, que nos ha costado tantas vidas la democracia, que nos han tocado tantas muertes y masacres en el caso de Guatemala, ver salir a un presidente a punta de fusil y no utilizar los mecanismos democráticos y los mecanismos legales.

Nosotros no aceptamos más que el retorno del Presidente Zelaya al poder para que las elecciones de Honduras sean legítimamente ejecutadas y podamos tener a los hermanos hondureños con su paz y su tranquilidad pronto. Nuestro gobierno no ha escatimado el apoyo al Presidente Zelaya y estoy seguro que vamos a lograr que Centroamérica rescate su ritmo natural de integración, de desarrollo democrático y de seguridad democrática.

Quisiera también resaltar nuestra adhesión a casi todos los mecanismos, principios y normas de Derechos Humanos, adentro de Guatemala y fuera de Guatemala. Somos una nación multiétnica, pluricultural y multilingüe. Tenemos la belleza de un país de 108,000 kilómetros cuadrados, con 23 culturas y 23 pueblos que compartimos esa tierra bendita que nos dio Dios. Es por eso que estamos empeñados en impulsar el fortalecimiento y la participación de todos los pueblos indígenas de Guatemala en nuestro diario vivir, en el desarrollo, en la paz y en la seguridad. Hemos impulsado una ley de libre acceso a la información con muy pocos problemas y esto ha garantizado el libre acceso a cualquier información del Estado, exceptuando asuntos de seguridad y de relaciones exteriores.

Por eso quisiéramos insistir en la necesidad de fortalecer los mecanismos de respeto a los derechos humanos. De fortalecer los mecanismos para el control del armamento. Yo soy del pensamiento de que los países tenemos la libertad de armarnos para protegernos, pero no estoy de acuerdo en que nuestros países seamos paso y tráfico de armamento, y creo que los países exportadores de armamento deberían tener más cuidado, más control y más normas de todo el tráfico de armas.

Nuestro país, nuestro gobierno, ha casi multiplicado por diez las incautaciones de armas ilegales, pero todavía nos falta muchísimo, y mientras eso se cumple, mucha gente inocente muere por el narcotráfico, el contrabando y las mafias organizadas. Que se avance en dar mayor concreción al concepto de la responsabilidad de proteger a nuestras respectivas poblaciones del genocidio que ya sufrimos, los crímenes de guerra que ya sufrimos, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad donde Guatemala sufrió tremendamente durante 36 años.

Quiero, señor Secretario, expresar mi total convicción de la necesidad de la permanente renovación y ajuste de Naciones Unidas a las necesidades del momento. Nuestra civilización está cambiando. Esto no es una crisis únicamente energética, financiera, climática. Es una crisis de valores, una crisis de principios. La crisis financiera es una crisis de valores y principios que estamos pagando con la pobreza de nuestros pueblos. Y por eso se necesita una mejor adaptación de los mecanismos de Naciones Unidas, para precisamente, ir al fondo, ir al grano como decimos en Guatemala, a los problemas de la pobreza, de la desigualdad, a la consolidación del sistema democrático y el estado de derecho.

Tengo el honor de conocer bien la cosmovisión maya, y estoy seguro, muy seguro, que del año 2012 en adelante se empezará a transformar la civilización, es una profecía muy vieja y se va a cumplir, como se han cumplido las otras profecías y vamos a entrar a una era de mucho humanismo y de mucha fortaleza humana.

América está cambiando, nuestra América de hace tan solo 10 años no se parece en nada a la América de ahora. Se han fortalecido los procesos democráticos, hemos tenido problemas, pero gracias a Dios, se está fortaleciendo el sistema democrático. Apoyamos las resoluciones de Naciones Unidas y de la OEA en el caso de Honduras y también me complace informar, señor Secretario y señor Presidente de esta Asamblea, que hemos hecho avances muy concretos en poner fin honorable a nuestro histórico diferendo con nuestro hermano pueblo de Belice.

En diciembre pasado, y bajo los buenos oficios de la OEA, suscribimos ambos Gobiernos un Acuerdo Especial que, previo los tramites de ratificación internos de nuestros distintos Parlamentos y Congreso para acudir a una solución jurídica a través de la Corte Internacional de Justicia y esperamos que estos trámites internos podamos tenerlos listos, ir una consulta popular en ambos pueblos y ponerle un “hasta aquí” a este diferendo con el hermano pueblo de Belice.

Señor Presidente,
termino con unas muy breves reflexiones sobre nuestra Organización y su agenda para el futuro. Yo quisiera que se mantuviera la prioridad por los pobres, la prioridad por los que tienen menos ingresos, la prioridad por aquellos niños y jóvenes de las montañas de nuestros países que no tienen acceso a la salud, a la educación, al agua potable. Esta sequía, esta desnutrición que están padeciendo nuestros niños en Guatemala no es más que producto de una injusticia histórica.

Si Naciones Unidas, si todos juntos compartimos la lucha junto a los que menos tienen, yo estoy seguro que todos vamos a tener más. Mientras más apoyemos a los que menos tienen, todos vamos a tener más. Que esta Asamblea termine bien.

Muchas gracias Señor Presidente, muchas gracias Señor Secretario.

Muchísimas gracias.

Nueva York, Estados Unidos de América, 24 de septiembre de 2009.


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